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Pie diabético

El pie diabético no es una enfermedad aislada, sino el resultado de varias complicaciones asociadas con la diabetes: la pérdida de sensibilidad, la disminución de la circulación y una mayor susceptibilidad a las infecciones. Estas alteraciones pueden hacer que una herida pequeña pase inadvertida, tarde en cicatrizar y evolucione hasta convertirse en una lesión grave.

Es una de las principales causas de amputación no traumática. Sin embargo, muchas de sus complicaciones pueden prevenirse mediante la revisión periódica de los pies, el control adecuado de la diabetes y una valoración médica oportuna ante cualquier herida o cambio en la piel.

La Dra. Soledad Gómez cuenta con más de 19 años de experiencia en la valoración y el tratamiento vascular de pacientes con pie diabético, incluyendo lesiones complejas y de difícil cicatrización. Su atención se enfoca en identificar el grado de compromiso circulatorio y establecer un tratamiento individualizado que contribuya a la cicatrización, controle las complicaciones y ayude a preservar la extremidad.

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Evaluación de la sensibilidad y circulación del pie en una persona con diabetes

Por qué el pie diabético es distinto

  1. Neuropatía: se pierde la alarma del dolor

    La diabetes daña los nervios periféricos con el tiempo. El resultado es que dejas de sentir dolor, calor o una piedra dentro del zapato; la lesión ocurre y avanza sin que te des cuenta.

  2. Vasculopatía: la herida no cicatriza

    La diabetes acelera la enfermedad arterial periférica y afecta también arterias más pequeñas. Con menos circulación, una herida (aunque sea pequeña) tarda más en cerrar o no cierra del todo.

  3. Mayor riesgo de infección

    El azúcar elevado dificulta la respuesta del sistema inmune. Una infección que en otra persona quedaría localizada, en el pie diabético puede extenderse a hueso o a todo el pie con más facilidad.

La vasculopatía del pie diabético comparte la misma base que la enfermedad arterial periférica: cómo se evalúa y se trata la circulación se explica con más detalle en esa página.

Cuándo es urgente

Si notas alguna de estas señales, no esperes a la próxima cita:

  • Enrojecimiento que se extiende, calor y salida de secreción en una herida
  • Fiebre o malestar general junto con una herida en el pie
  • Una zona de piel negra o con mal olor
  • Cualquier herida que no mejora en pocos días

Un pie que se pone frío, pálido y muy doloroso de golpe es un signo distinto —de isquemia aguda— y se explica en isquemia arterial.

Etapas de la lesión

La clasificación de Wagner describe qué tan profunda y comprometida está una herida, y es la que orienta el tratamiento.

  1. Grado 0 - Pie de riesgo

    Sin herida abierta todavía, pero con neuropatía, deformidad u otro factor que aumenta el riesgo.

  2. Grado 1 - Úlcera superficial

    Compromete solo la piel, sin llegar a tendón, hueso o articulación.

  3. Grado 2 - Úlcera profunda

    Alcanza tendón, cápsula o hueso, pero sin absceso ni infección ósea.

  4. Grado 3 - Úlcera infectada

    Con absceso, infección ósea (osteomielitis) o compromiso de la articulación.

  5. Grado 4 - Gangrena localizada

    Muerte de tejido en una zona del pie, como uno o varios dedos.

  6. Grado 5 - Gangrena extensa

    Compromete todo el pie. Es la etapa de mayor riesgo de amputación mayor.

Cuidado del pie: prevención

  • Revisa los pies todos los días, incluida la planta y entre los dedos, usa un espejo si hace falta
  • Nunca camines descalzo, ni en casa
  • Revisa el interior del zapato antes de ponértelo
  • Corta las uñas rectas, sin dejar los bordes muy cortos
  • Hidrata la piel, pero no entre los dedos
  • No uses agua caliente ni bolsas de agua caliente en los pies: con la sensibilidad disminuida, te puedes quemar sin darte cuenta
  • Consulta cualquier herida el mismo día que la notes, por pequeña que parezca

Diagnóstico y tratamiento

  • Examen de sensibilidad con monofilamento, para detectar neuropatía
  • Evaluación de pulsos e índice tobillo-brazo, para valorar la circulación
  • Clasificación de la herida según su profundidad e infección (Wagner)
  • Radiografía o resonancia si se sospecha compromiso del hueso

El tratamiento:

  • Control estricto de la glucosa, la base de cualquier otro tratamiento
  • Curación especializada de la herida y descarga de presión de la zona (calzado especial, yeso de contacto total)
  • Antibióticos cuando hay infección
  • Si la circulación está comprometida, restaurar el flujo arterial antes o junto con el manejo de la herida

Por qué no conviene esperar

El pie diabético es la causa más frecuente de amputación no traumática. La neuropatía hace que una lesión pequeña pase desapercibida, y sin circulación suficiente esa lesión no cicatriza. Actuar en los primeros días (no en las primeras semanas) es lo que más cambia el desenlace.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la diabetes afecta tanto a los pies?

Por la combinación de tres factores: la neuropatía quita la sensación de dolor, así que una lesión puede pasar desapercibida; la vasculopatía reduce la circulación, así que esa lesión cicatriza mal; y el azúcar elevado dificulta la respuesta del sistema inmune ante una infección. Ninguno de los tres por separado sería tan grave; juntos son lo que hace distinto al pie diabético.

No siento dolor en el pie, ¿es normal?

No, y es justamente la señal de alarma más importante. La pérdida de sensibilidad es lo que hace peligroso al pie diabético: sin dolor que avise, una herida, una ampolla o una piedra en el zapato pueden pasar días sin notarse. Por eso la revisión visual diaria importa más que sentir molestia.

¿Toda herida en el pie de una persona con diabetes es pie diabético?

En la práctica se maneja bajo ese enfoque en cuanto hay diabetes de por medio, aunque la causa inicial pueda ser otra, una úlcera venosa o un golpe común. Lo que cambia es que, en presencia de diabetes, cualquier herida se trata con más cautela desde el principio: se evalúa sensibilidad, circulación y riesgo de infección de entrada, no solo si tarda en cicatrizar.

¿Qué es la clasificación de Wagner?

Es la escala que describe qué tan profunda y comprometida está una lesión del pie diabético, desde el pie de riesgo sin herida (grado 0) hasta la gangrena extensa (grado 5). Sirve para decidir el tratamiento: una úlcera superficial se maneja distinto que una con hueso expuesto o infección profunda.

¿Se puede evitar la amputación?

En la mayoría de los casos, sí, si se actúa a tiempo. El pie diabético es la causa más frecuente de amputación no traumática, pero también una de las más prevenibles: revisión diaria, calzado adecuado, control de la glucosa y consultar de inmediato ante cualquier herida reducen ese riesgo de forma importante.

¿Cada cuánto debo hacerme revisar los pies si tengo diabetes?

Al menos una vez al año si no tienes factores de riesgo adicionales, y con mayor frecuencia si ya tienes neuropatía, mala circulación, deformidad en el pie o antecedente de una úlcera previa. La revisión diaria en casa no reemplaza la evaluación clínica periódica.

La valoración inicial incluye diagnóstico clínico, examen físico y estudio con eco Doppler vascular. De ahí se obtiene el diagnóstico definitivo y el plan de tratamiento.

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