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Enfermedad arterial periférica

Es el estrechamiento u obstrucción de las arterias que llevan sangre a las piernas, casi siempre por placas de ateroesclerosis. El síntoma más característico es dolor al caminar que cede con el reposo, la claudicación intermitente.

No es solo un problema de las piernas: quien la tiene suele tener el mismo proceso ocurriendo en otras arterias del cuerpo, lo que eleva el riesgo cardiovascular general.

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Evaluación de pulsos y circulación arterial de la pierna en consulta

Cómo se manifiesta

  • Dolor, calambre o fatiga en la pantorrilla al caminar cierta distancia, que obliga a detenerse y cede con el reposo (claudicación intermitente)
  • La misma distancia provoca el dolor de forma repetible; con el tiempo, esa distancia se acorta
  • Piel fría, pálida o con pérdida de vello en la pierna o el pie
  • Pulsos débiles o ausentes en el pie
  • Heridas en los dedos o el talón que no cicatrizan
  • En etapas avanzadas, dolor en el pie incluso en reposo, sobre todo de noche

Aumenta el riesgo:

  • Tabaquismo: el factor de riesgo modificable más importante
  • Diabetes
  • Hipertensión arterial y colesterol elevado
  • Edad mayor a 60-65 años
  • Antecedente de enfermedad cardiovascular (infarto, accidente cerebrovascular)

Cómo progresa

La clasificación de Fontaine ubica la enfermedad según la severidad de los síntomas, del hallazgo silencioso al riesgo de amputación.

  1. Etapa I - Asintomática

    Se detecta en un examen o un estudio, sin que la persona note síntomas todavía.

  2. Etapa II - Claudicación intermitente

    Dolor en la pantorrilla al caminar que cede con el reposo. Se subdivide según la distancia que se puede caminar sin dolor.

  3. Etapa III - Dolor en reposo

    El dolor aparece incluso sin caminar, sobre todo de noche, porque el pie ya no recibe suficiente flujo ni en reposo.

  4. Etapa IV - Lesión trófica

    Aparece una herida que no cicatriza, o tejido con muerte celular (gangrena). Es la etapa de mayor riesgo de amputación.

Cómo se diagnostica

  1. Examen clínico y pulsos

    La palpación de los pulsos del pie y la pierna, junto con el aspecto de la piel, ya orienta el diagnóstico.

  2. Índice tobillo-brazo (ITB)

    Compara la presión arterial en el tobillo con la del brazo. Es el estudio de tamizaje: no invasivo, rápido y suficiente para confirmar la enfermedad en la mayoría de los casos.

  3. Eco Doppler arterial

    Localiza la obstrucción y mide qué tan comprometido está el flujo en cada segmento de la arteria.

  4. Angiografía o angiotomografía

    Mapea la circulación con el detalle necesario para planificar una angioplastia o una cirugía de revascularización, cuando se necesita.

Qué se puede hacer

  • Dejar de fumar: la medida individual con mayor impacto en el pronóstico
  • Caminata supervisada o programa de ejercicio, que aumenta la distancia libre de dolor con el tiempo
  • Control estricto de diabetes, presión arterial y colesterol
  • Medicación antiagregante y, en casos seleccionados, fármacos específicos para mejorar la distancia de caminata

Cuando la obstrucción es significativa, aparece dolor en reposo o hay riesgo para la extremidad, restaurar el flujo arterial corrige la causa. Las técnicas se explican en cirugía arterial periférica.

Por qué no conviene esperar

La enfermedad arterial periférica no se queda solo en la pierna: quien la tiene tiene también mayor riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. Y sin tratamiento, puede progresar de claudicación a dolor en reposo y, finalmente, a riesgo de amputación.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la claudicación intermitente?

Es el dolor, calambre o fatiga muscular, casi siempre en la pantorrilla, que aparece al caminar cierta distancia y obliga a detenerse, y que cede en pocos minutos de reposo. Ocurre porque la arteria obstruida no alcanza a llevar suficiente sangre al músculo cuando este trabaja, aunque en reposo sí le basta. Es el síntoma más característico de la enfermedad arterial periférica.

¿Es lo mismo que un problema de columna o de rodilla?

No siempre es fácil distinguirlo sin evaluación. El dolor arterial aparece con el esfuerzo, en un músculo, y cede rápido con solo detenerse de pie. El dolor de origen neurogénico (por ejemplo, estenosis del canal espinal) suele necesitar sentarse o inclinarse hacia adelante para aliviarse, no solo dejar de caminar. El índice tobillo-brazo ayuda a diferenciarlos con un estudio simple.

¿Necesito cirugía?

No siempre. La mayoría de los casos en etapa de claudicación se maneja primero con ejercicio, control de factores de riesgo y medicación. La revascularización, angioplastia o cirugía, se reserva para cuando estas medidas no son suficientes, aparece dolor en reposo, o hay una herida que no cicatriza.

¿Por qué es tan importante dejar de fumar?

Porque es el factor que más acelera el daño arterial y el que más reduce el beneficio de cualquier tratamiento, incluida la cirugía. Dejar de fumar mejora el pronóstico más que cualquier medicamento disponible para esta enfermedad.

¿Qué relación tiene con el corazón?

La enfermedad arterial periférica y la enfermedad coronaria comparten la misma causa de fondo: arterias con placas de ateroesclerosis. Tener obstrucción en las piernas es una señal de que el mismo proceso puede estar ocurriendo en las arterias del corazón o del cerebro, por eso el control de los factores de riesgo cardiovascular es parte del tratamiento, no un tema aparte.

La valoración inicial incluye diagnóstico clínico, examen físico y estudio con eco Doppler vascular. De ahí se obtiene el diagnóstico definitivo y el plan de tratamiento.

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