Isquemia arterial
Es la falta de riego sanguíneo a un tejido por obstrucción de una arteria. Puede presentarse de dos formas muy distintas: de golpe, por un coágulo que tapa la arteria, una emergencia que se cuenta en horas, o de forma progresiva, como el extremo más grave de la enfermedad arterial periférica.
En ambos casos el riesgo es el mismo: perder parte o toda la extremidad si el flujo no se restaura a tiempo.
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Isquemia arterial aguda: reconocer la emergencia
Si una pierna o un pie se ponen así de golpe, no es para consultar mañana: es una emergencia que se cuenta en horas. Acude de inmediato a un servicio de urgencias.
- Dolor de aparición súbita, intenso y constante
- Palidez: la piel se pone blanca o marmórea
- Ausencia de pulso en el pie, que antes sí se sentía
- Parestesias: hormigueo o adormecimiento
- Parálisis o dificultad para mover los dedos o el pie
- Frialdad marcada comparada con la otra pierna
Isquemia crítica crónica
Cuando la enfermedad arterial periférica progresa sin tratarse, puede llegar a isquemia crítica: el flujo deja de ser suficiente incluso en reposo. Las etapas previas, claudicación, factores de riesgo, cómo se llega hasta aquí, se explican en enfermedad arterial periférica.
- Dolor en el pie en reposo, sobre todo de noche, que mejora al dejar la pierna colgando fuera de la cama
- La piel toma un tono rojo oscuro al bajar la pierna (rubor de dependencia)
- Heridas en los dedos o el talón que no cicatrizan
- Piel fría, brillante y sin vello en el pie
Por qué es una carrera contra el tiempo
En la isquemia aguda, el músculo y el nervio empiezan a dañarse de forma irreversible después de aproximadamente seis horas sin flujo: por eso es una urgencia que se resuelve el mismo día. En la isquemia crítica crónica el reloj es más lento, pero igual de real: sin revascularización, el riesgo de perder parte o toda la extremidad aumenta con cada semana que pasa.
Cómo se diagnostica
- Examen clínico inmediato: pulsos, color, temperatura y sensibilidad del pie
- Eco Doppler arterial, para localizar la obstrucción
- Angiografía o angiotomografía urgente, cuando se está planificando una intervención de forma inmediata
El tratamiento
- En isquemia aguda: extraer o disolver el coágulo de urgencia, embolectomía, trombectomía o trombólisis; para restaurar el flujo antes de que el daño sea irreversible
- En isquemia crítica crónica: revascularizar la arteria mediante angioplastia o cirugía de bypass
Las técnicas de revascularización se explican en cirugía arterial periférica.
Preguntas frecuentes
¿Isquemia arterial es lo mismo que enfermedad arterial periférica?
Están relacionadas, pero no son lo mismo. La enfermedad arterial periférica es el proceso progresivo de obstrucción de las arterias, que empieza con claudicación al caminar. La isquemia arterial es la falta de riego que resulta de esa obstrucción cuando ya es severa, isquemia crítica crónica, o cuando ocurre de forma súbita —isquemia aguda, por un coágulo que tapa la arteria de golpe.
¿Cómo distingo si es una emergencia?
Por la velocidad de aparición. Si el dolor, la palidez y la frialdad de una pierna aparecieron en minutos u horas, es una isquemia aguda y una emergencia real. Si el dolor en reposo se ha ido instalando semanas o meses, con antecedente de claudicación previa, es más probable que sea isquemia crítica crónica; sigue siendo urgente, pero no se cuenta en horas.
¿Qué causa una isquemia aguda?
Casi siempre un coágulo que tapa la arteria de golpe. Puede formarse en el corazón y viajar hasta la pierna, frecuente en personas con fibrilación auricular, o formarse directamente sobre una arteria ya estrechada por enfermedad arterial periférica.
¿Se puede perder la pierna?
Es el riesgo real si no se restaura el flujo a tiempo, tanto en la forma aguda como en la crónica. Es también la razón por la que esta página insiste en la urgencia: cuanto antes se actúa, mayor la probabilidad de salvar la extremidad.
¿El tratamiento es siempre cirugía?
En isquemia aguda sí se necesita una intervención de urgencia para retirar o disolver el coágulo. En isquemia crítica crónica, la revascularización (con angioplastia o cirugía según el caso) es lo que evita la amputación; no hay manejo médico que sustituya restaurar el flujo cuando ya se llegó a este punto.
La valoración inicial incluye diagnóstico clínico, examen físico y estudio con eco Doppler vascular. De ahí se obtiene el diagnóstico definitivo y el plan de tratamiento.
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