Aneurisma de aorta abdominal
Es una dilatación de la pared de la aorta, la arteria principal que lleva sangre desde el corazón hacia el abdomen y las piernas. Casi siempre no da síntomas y se descubre por una ecografía o tomografía pedida por otro motivo.
La mayoría se vigila, no se opera de entrada: el riesgo de la cirugía en un aneurisma pequeño suele ser mayor que el riesgo de que se rompa. Lo que sí importa es no perder el control periódico.
Solicitar valoración
Ruptura de aneurisma: una emergencia que no espera
Si tienes un aneurisma conocido —o aunque no lo sepas— y aparece alguna de estas señales, llama a emergencias o acude de inmediato:
- Dolor abdominal o lumbar súbito e intenso, distinto a cualquier dolor previo
- Una masa en el abdomen que se siente pulsátil (late al tacto)
- Mareo intenso, sudoración fría, palidez o pérdida de conciencia
- Debilidad extrema de aparición repentina
Factores de riesgo y diagnóstico
- Tabaquismo: el factor de riesgo más fuertemente asociado, tanto para desarrollarlo como para que crezca más rápido
- Edad mayor a 65 años
- Sexo masculino: hasta 4-6 veces más frecuente que en mujeres, aunque en ellas el riesgo de ruptura a un tamaño dado es mayor
- Hipertensión arterial y ateroesclerosis
- Antecedente familiar de aneurisma de aorta
Cómo se detecta:
- Eco Doppler abdominal: el estudio de tamizaje, no invasivo y suficiente para medir el tamaño y decidir la frecuencia de control
- Angiotomografía: se añade cuando se planifica la reparación, para mapear la anatomía con el detalle que la cirugía necesita
Seguimiento y cuándo se indica la reparación
El tamaño es lo que decide la frecuencia del control y el momento de pasar de vigilar a reparar.
- Aneurismas pequeños (menos de 4 cm): control con eco Doppler cada 2-3 años
- Aneurismas medianos (4 a 5,4 cm): control cada 6-12 meses, según el tamaño y el crecimiento
- Aneurismas grandes (5,5 cm o más) o con crecimiento rápido (más de 0,5 cm en 6 meses): se indica la reparación
- Aneurisma con síntomas, como dolor abdominal o lumbar persistente: se indica la reparación, independientemente del tamaño
Las técnicas de reparación
Cuando se indica la reparación, la anatomía del aneurisma es lo que decide entre estas dos opciones.
| Técnica | Para qué casos | En qué consiste | Anestesia | Recuperación |
|---|---|---|---|---|
| EVAR (reparación endovascular) | La mayoría de los aneurismas con anatomía favorable; primera opción en la mayoría de los centros | Se introduce un stent-graft por la arteria femoral, sin abrir el abdomen, y se despliega dentro del aneurisma para excluirlo de la circulación | Regional o general, según el caso | Hospitalización de 1-3 días; retorno a la actividad normal en 1-2 semanas |
| Cirugía abierta | Anatomía no favorable para EVAR, aneurismas rotos, o cuando el seguimiento a largo plazo de un EVAR no es viable | Se abre el abdomen y se reemplaza el segmento dilatado de la aorta con un injerto sintético | General | Hospitalización de una semana o más; recuperación completa en varias semanas a meses |
La angiotomografía es la que confirma qué técnica es viable para cada caso.
Preguntas frecuentes
¿Por qué muchas veces no da síntomas?
Porque crece despacio y el abdomen tiene margen para acomodar el aneurisma sin comprimir nada más. La mayoría se descubre por una ecografía o tomografía pedida por otro motivo, no porque se busque activamente. Es justo esa falta de síntomas lo que hace importante el tamizaje en personas con factores de riesgo.
¿Un aneurisma pequeño necesita cirugía?
No de entrada. Por debajo de 5,5 cm, el riesgo de la cirugía suele ser mayor que el riesgo de ruptura, así que se prefiere vigilar el tamaño con controles periódicos. La reparación se indica cuando el aneurisma llega a ese tamaño, crece rápido, o da síntomas.
¿Qué tan peligrosa es una ruptura?
Es una de las urgencias vasculares con mayor mortalidad, incluso con cirugía inmediata. Es exactamente lo que la vigilancia y la reparación programada buscan evitar: tratarlo antes de que se rompa, cuando el riesgo del procedimiento es mucho menor.
¿EVAR o cirugía abierta: cuál es mejor?
Depende de la anatomía del aneurisma, no de una preferencia general. EVAR es menos invasivo y la recuperación es más rápida, por eso se prefiere cuando la anatomía lo permite. La cirugía abierta se reserva para los casos donde EVAR no es viable o donde ofrece mejor durabilidad a largo plazo. La angiotomografía es la que decide cuál aplica.
¿Debo hacerme un tamizaje aunque no tenga síntomas?
Si tienes factores de riesgo importantes —sobre todo tabaquismo, ser hombre mayor de 65 años, o antecedente familiar— sí conviene una ecografía de tamizaje. Es un estudio simple, no invasivo, y es la única forma de encontrar un aneurisma antes de que dé señales.
¿Después de la reparación necesito controles de por vida?
Con EVAR sí, con imágenes periódicas para confirmar que el stent-graft sigue excluyendo el aneurisma correctamente. Con cirugía abierta el seguimiento suele ser más espaciado, porque el resultado tiende a ser más definitivo. En ambos casos, el control de los factores de riesgo cardiovascular continúa siendo parte del cuidado.
La valoración inicial incluye diagnóstico clínico, examen físico y estudio con eco Doppler vascular. De ahí se obtiene el diagnóstico definitivo y el plan de seguimiento o tratamiento.
Agenda una consulta con la Dra. Gómez
