Úlceras varicosas: cuando las várices hablan más fuerte.
Quisiera empezar con algo que repito mucho en consulta: las úlceras varicosas no son “una herida más”. Son un llamado de atención. Un aviso que el cuerpo envía cuando las venas llevan demasiado tiempo forzándose para mantener un flujo que ya no logran sostener.
A veces el paciente llega avergonzado, o resignado, o cansado de probar remedios caseros. “Doctora, pensé que iba a cerrar sola”. Ojalá fuera así de simple. Pero no lo es. Y está bien hablarlo sin rodeos.
¿Qué son realmente estas úlceras?
Imagine una zona de la pierna donde la piel empieza a resentirse por dentro, mucho antes de que algo se vea desde fuera. Las venas enfermas dejan pasar sangre hacia atrás, acumulan presión, la piel se inflama, se endurece, cambia de color. Ese proceso puede tardar meses o años.
Un día, algo pequeño —un roce, un golpe mínimo, hasta un rascado sin querer— rompe la superficie y aparece una herida que no cierra. No importa cuántas pomadas se usen o cuántos días se espere: la piel ya no tiene la capacidad de cicatrizar como debería. Y eso, justamente, es una úlcera varicosa.
Lo digo con mucha sinceridad: este cuadro no aparece de la nada. Es la consecuencia final de várices que pasaron demasiado tiempo sin atención médica.
Cómo suele comenzar… y cómo se siente
Antes de la herida, casi siempre hay señales.
No son dramáticas, por eso suelen pasar desapercibidas.
- Picazón persistente.
- Sensación de pesadez al final del día.
- Hinchazón que va y viene.
- Cambios en el color de la piel, esa mezcla entre marrón, rojizo y a veces violáceo.
- Endurecimiento de la zona, como si la piel perdiera suavidad.
Luego, cuando la úlcera aparece, la molestia es distinta: un dolor que arde, que molesta incluso cuando la persona está sentada y descansando. A veces huele. A veces supura. Y emocionalmente… desgasta. He visto cómo la calidad de vida cambia tanto que algunos pacientes dejan de salir, de caminar, incluso de dormir bien.
¿Por qué ocurre?
Me gusta explicarlo sin tecnicismos. La sangre, cuando no puede subir adecuadamente por culpa de venas dañadas, se queda atrapada abajo. Ese estancamiento genera inflamación crónica. La piel se debilita. Los tejidos pierden oxígeno. Y cualquier mínima lesión se transforma en algo mayor.
En resumen: el cuerpo quiere sanar, pero el entorno no se lo permite.
¿Es peligrosa una úlcera varicosa?
Peligrosa… sí, en el sentido de que puede infectarse, extenderse o convertirse en una herida mayor que limite la movilidad. Pero más allá del riesgo físico, es una condición que consume tiempo, paciencia y energía emocional.
He acompañado a personas que llevan meses con la misma lesión porque intentaron curarla “a su manera”, o porque pensaron que con reposo bastaba. Y cuando llegan, ya no es sólo una úlcera; es toda una zona de piel comprometida.
La buena noticia es que, con un manejo adecuado, muchas de estas heridas cierran. Toman tiempo, pero cierran.
Cómo se diagnostica y cómo se trata
El diagnóstico es principalmente clínico, pero siempre acompaño la revisión con un Eco Doppler venoso. Necesito saber qué tan comprometido está el sistema, cuáles venas están fallando y si hay reflujo importante.
El tratamiento tiene dos partes, y ambas son imprescindibles:
1. Cerrar la herida
Aquí utilizo técnicas de cuidado avanzado: limpieza suave pero profunda, apósitos especializados, antibióticos sólo cuando son necesarios. Nada de improvisaciones.
2. Corregir la causa
Si no tratamos el problema venoso, la úlcera regresará. Es así de simple.
Según el caso, utilizo métodos como microespuma, láser, radiofrecuencia o procedimientos más específicos para mejorar la circulación.
La compresión es otro pilar. Las medias médicas, bien indicadas, ayudan a que la sangre no se acumule y permiten que la piel recupere su fuerza.
¿Se pueden evitar?
Sí. Y me gusta recalcarlo porque la prevención es infinitamente más simple que la recuperación.
- Tratar las várices antes de que den problemas.
- Mantenerse activo, aunque sea caminando 20 minutos al día.
- Elevar las piernas al final de la jornada.
- Usar medias de compresión si ya existe enfermedad venosa.
- Acudir al especialista cuando aparecen manchas oscuras o la piel empieza a endurecerse.
No necesitamos esperar a que aparezca una herida para actuar.
Un mensaje personal para cerrar
He visto úlceras que parecen pequeñas pero que pesan muchísimo en la vida de quien las padece. No sólo son heridas; son recordatorios diarios de que algo no anda bien. Cuando un paciente vuelve a mi consulta y me dice “doctora, por fin cerró”, la alegría es mutua.
Por eso insisto en esto: las úlceras varicosas se pueden tratar… pero lo ideal es no llegar a ellas. Y si ya están, no estás solo. Con un manejo adecuado, paciencia y un plan claro, la piel vuelve a sanar.
Fuentes y Referencias
- Sociedad Latinoamericana de Flebología y Linfología.
- Guías clínicas de la Unión Internacional de Angiología.
- Revisión actualizada de úlceras venosas crónicas en práctica vascular.
- Mi experiencia clínica en consulta.
Autor: Dra Soledad Gómez
2025-09-15 16:04:54